Madera, construcción, derribo. Madera, construcción, derribo. Quizá una síntesis superflua, pero suficiente para abreviar casi tres siglos de lo que fue Helsinki en sus andaduras como ciudad. Continuos tropiezos. Heridas provocadas por una simple razón: estar en medio de dos potencias enfrentadas. Los últimos dos siglos son el espejo real de lo que es Helsinki. Neoclasicismo, romanticismo nacional, funcionalismo y modernismo han dejado huella durante los últimos dos siglos.

Historia

  • Conflictos y madera

    Durante más de seis siglos, Finlandia fue un territorio que causó distintos enfrentamientos entre rusos y suecos. La capital, Helsinki, la ubicamos en el sur del país y no cuenta con mucha historia desde el punto de vista arquitectónico, en comparación con otras ciudades europeas.

    Hasta el siglo XVI, Helsinki no existía. En su lugar habitaban los tavastianos, una tribu que se dedicaba a la pesca y la caza durante la Edad del Hierro. Pero en 1550 el entonces rey de Suecia, Gustavo Gasa, ordenó la creación de la ciudad con el objetivo de iniciar intercambios comerciales a nivel internacional y así competir con Tallin, la poderosa capital de Estonia.

    A pesar de que los habitantes de los poblados cercanos (Rauma, Porvoo, Tammisaari y Uvila) se trasladaron a Helsinki, éstos terminaron volviendo. Helsinki no conseguía arrancar, hasta el punto de convertirse en refugio de las tropas como consecuencia de las guerras.

  • Pocas construcciones de madera

    Las pocas construcciones de madera que se habían construido acabaron por esfumarse. Y vuelta a empezar (1611-1632) de la mano de Gustavo II Adolfo de Suecia, quien reanudó la idea de urbanizar la región. Las calles tenían la misma anchura y los edificios se construían de madera y una sola planta.

    La primera mitad del siglo XVIII se caracteriza por constantes guerras entre rusos y suecos, lo que conlleva destrucciones de las viviendas (la mayoría hechas de madera extraída del bosque finlandés) y posteriores reconstrucciones de las ciudades devastadas. Hasta ese momento, por tanto, no había logrado sobrevivir ningún edificio.

  • Año 1748

    En el año 1748 los suecos ya habían perdido gran parte de Finlandia, pero todavía seguían dominando Helsinki. Apostaron muchísimo por esta ciudad e hicieron grandes inversiones en Suomenlinna, una fortificación levantada sobre seis islas cercanas a Helsinki. Las tareas de construcción finalizaron en el año 1791, utilizando la piedra como pilar fundamental para evitar cualquier posible invasión extranjera.

    Aunque es cierto que muchas ciudades finlandesas apostaban en esa época por la piedra como material arquitectónico, los edificios de carácter público y las viviendas de los helsinguinos seguían siendo de madera. Helsinki sufrió una última destrucción el 2 de marzo de 1808, fecha en que fue arrebatada por los rusos. El incendio provocado arrasó con prácticamente toda la ciudad y es a partir de este momento cuando Helsinki comenzará a abrirse paso a nivel internacional y a dejar su huella arquitectónica.

  • Neoclasicismo (principios del siglo XIX)

    Y esta huella arquitectónica comienza con el zar Alejandro I de Rusia, quien convierte Helsinki en la capital de Finlandia en el año 1812. Hasta ese momento, el distintivo de capital lo tenía Turku.

    Carl Ludvic Engel es la figura clave en el neoclasicismo de Helsinki. En 1828, con el zar Nicolás I al mando, se inicia la reconstrucción de Helsinki. El propósito estaba claro: transformar Helsinki con un estilo neoclásico, emulando la ciudad de San Petersburgo, de manera que se demostrase el gran poder de los rusos.

  • Carl Engel

    Al arquitecto alemán, Carl Engel, quien residía en San Petersburgo, se le encargó dar ese giro neoclásico al centro de la ciudad, en la Plaza del Senado. Es precisamente aquí donde se encuentran cuatro de los edificios más importantes de Helsinki, de aire neoclásico: la Catedral, la Biblioteca Nacional, el edificio principal de la Universidad y el Palacio de Gobierno.

  • Romanticismo nacional (1870-1910)

    Los insistentes dominios por parte de rusos y suecos llegan a provocar en los finlandeses una reacción patriótica. Ya desde el año 1831 surge un movimiento social cuya intención es ensalzar la identidad nacional, y esto se podrá observar mediante la creación de la Sociedad Finlandesa de Arqueología. Entre 1871 y 1902 se dedicará a investigar, a buscar las raíces de la arquitectura finlandesa.

    Esta tarea de recopilación de información se llevará a cabo mediante numerosos viajes a distintas partes de Finlandia. Lluís Àngel Domínguez Moreno, en su libro Alvar Aalto. Una arquitectura dialógica, señala que “se llegarán a recopilar más de 3.000 dibujos, acuarelas y fotografías. Yrjö Blomstedt y Víctor Sucksdorf publican en 1900 el álbum de fotografías y dibujos Edificios y formas decorativas en el Centro de la carelia rusa, donde se pueden ver construcciones de tipo bizantino realizadas en madera”.

  • El rechazo de lo externo

    El rechazo de lo externo y la firme insistencia de reafirmación de la identidad y cultura propia se termina de ver la práctica en la buena acogida que tiene el Kalevala en el campo de la arquitectura. Domínguez Moreno señala que, “tomando como referencia los textos medievalizantes del Kalevala, se añaden a la arquitectura cornisas y formas decorativas de lo que se cree la tradición finlandesa, en un intento de reafirmación nacionalista. Esta tendencia artística fue denominada romanticismo nacional y se solapó con corrientes europeas como el free style inglés, el art nouveau, el jugendstil y el modernisme catalán”.

  • Karelianismo

    Las características esenciales del romanticismo nacional (también llamado karelianismo, que proviene de la región de Karelia, un antiguo pueblo que vivía entre la actual Finlandia y Rusia) son la utilización del granito finés y la naturaleza como fuente de inspiración. Helsinki cuenta con obras como la iglesia Kallio, del arquitecto Lars Sonck, uno de los pilares básicos del romanticismo nacional de Helsinki, además de la Estación Central y del Museo Nacional.

Artistas relevantes

Alvar Aalto

(1898-1976)

Carl Engel

(1778-1840)

Eliel Saarinen

(1873-1950)

Lars Sonck

(1870-1956)

ENTREVISTA

Artista: Tiia Ettala

Tiia Ettala estudió Arquitectura en la Universidad Politécnica de Helsinki y un semestre en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB). Nacida en Espoo, Finlandia, su labor como arquitecta la compagina con otra de sus grandes pasiones: la fotografía. Y, cómo no, enfocada en la arquitectura, captando entornos urbanos o naturales.


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